Dicen los entendidos que el vino es arte, misterio, y que solamente a base de educar el paladar es posible apreciar cada uno de los matices aromáticos de los caldos. En este viaje sensorial no todos somos entendidos y una ayuda orientativa puede sacarnos de muchos apuros, pues errar en la elección de “la sangre de dioses” puede dar al traste con el mejor de los manjares.Galicia lo tiene fácil en este sentido. Tierra de gran tradición vitivinícola y de importantes denominaciones de origen, los caldos gallegos son unos de los más reconocidos. Sin embargo, entre los buenos, siempre hay mejores y estos son, precisamente, los que recoge la “Guía de Viños, Augardentes e Bodegas de Galicia”, elaborada por la Asociación de Sumilleres Gallaecia. En este volumen han colaborado personalidades relevantes de la cultura vinícola como Carlos Falcó, marqués de Griñón, o Luis Moya.
Educar los sentidos > De aquello de “o se nace o se hace” tienen mucho que decir los catadores. Un buen catador de vinos se forma y se educa para interpretar todas las dimensiones del vino y las sensaciones que experimenta, y en esto no hay nada más personal. Los recuerdos de un aroma seco, las evocaciones asociadas a las sensaciones son lo que pueden llegar a determinar la valoración del catador.
Sin embargo hay elementos objetivables, los menos, pero necesarios para ofrecer a los interesados esa información casi inmediata que necesitan a la hora de acertar en la compra de un buen vino. Aunque lo mejor es ir descubriéndolo por uno mismo, cata a cata. El vino se ve, se huele, se degusta, pero, sobre todo, se siente. O eso dicen quienes han sucumbido a la atracción del buen vino y han hecho de los viñedos y bodegas su vida.
La guía > El trabajo de Gallaecia resume horas y horas de catas ciegas de los sumilleres a lo largo de 400 páginas, donde se da buena cuenta de más de setecientas firmas comerciales de vinos blancos, tintos y destilados y de cuatrocientas bodegas gallegas.
El lector encuentra fácilmente lo que busca. Cada caldo está catalogado junto a los de su misma denominación de origen -Monterrei, Rías Baixas, Ribeiro, Valdeorras, Ribeira Sacra, Terra Val do Miño-Ourense y Terra de Betanzos- junto a la valoración otorgada por los catadores. Desde el “elegante y sutil” hasta el “de grato recuerdo”, uno a uno han sido saboreados por los paladares más expertos de Galicia hasta llegar a configurar el “cuadro de honor de los vinos distinguidos”. En total, 31 blancos, 13 tintos y 9 aguardientes que han conseguido la mayor distinción de entre los mejores.
La guía ofrece, en definitiva, un mundo de consejos, recomendaciones, valoraciones, todo con un lenguaje descriptivo y sensorial que roza lo poético. Un viaje, bien guiado, al mundo del sabor y los aromas.
Via:idealgallego