Posted by kanatran | Posted in Vinos | Posted on 30-11-2006
Las burbujas suben rápidamente por la copa flauta. El espumante está frío y pensamos en lo delicioso que será que las finas burbujas se desparramen por nuestro paladar y apreciemos en toda su magnitud la delicadeza de este vino.
Sí, vino. Tal como lee. Distinto. Elegante, una de las bebidas más glamorosas del mundo. Pero en nuestro país es poco y nada lo que sabemos de espumosos. Por eso esta primera aproximación.
Estos vinos se diferencian de aquellos llamados tranquilos por la presencia de dióxido carbónico.
Las burbujas deben obtenerse de manera natural, si hablamos de un espumoso fino, a través del delicado proceso de la fermentación, que en este caso pasa por dos etapas. La primera al convertirse en un vino base, y la segunda, cuando se le agregan levaduras y azúcar que permitirán que disfrutemos de esas delicadas burbujas en nuestro paladar. El proceso es igual de fino y metódico.
La segunda fermentación será responsable del desarrollo de las finas burbujas de anhídrido carbónico y la presión (olvídense de la idea de inyectar gas carbónico al vino, como hace una bebida gaseosa). En el método original, el méthode champenoise, la segunda fermentación toma lugar en la misma botella que saldrá al mercado. Pero ya hablaremos de estilos, grandes historias y maridajes.
