Los buenos vinos
La mayor parte de los vinos, en un 80%, deben tomarse jóvenes, al año o dos de ser envasados, es cuando tienen su cuerpo y espíritu formados, añejarlos por más tiempo no tiene mucho sentido ya que o permanecen estables o se van degradando. Los vinos son un complejísimo compuesto orgánico y durante la fermentación se desatan procesos de cambios que pudieran extenderse en el tiempo en el caso de los muy buenos vinos; pueden llegar a 20 o más años añejándose en sus barricas o botellas, en ambientes controlados, en condiciones de cava que le dan la tranquilidad y el reposo necesarios para su maduración. Por supuesto, hay vinos que han sido descorchados a los 40 años y obsequian una experiencia inolvidable, pero créanme, se trata de una rareza y un privilegio, por lo que eso de añejar vinos es un riesgo. Lo que sí es cierto es que un 15% aproximadamente de los buenos vinos (los que llaman de crianza) envejecen bien en la botella (de 5 a 15 años), en los vinos tintos los taninos van cediendo y el carácter del vino se ennoblece, los vinos blancos se complejizan adquiriendo nuevas texturas y aromas, eso sí, tienen que ser buenos vinos como los Bordeaux, Valles del Rhone, algunos Chateauneuf-du-Pape, pocos Burgundies; en los blancos los expertos recomiendan los de Alsacia y los de los Valles de Loire, por ejemplo. Leer el resto