January
26

Cada vez son más los profesionales de la gastronomía en EE.UU. que, quizá por cansancio de la fórmula “a mesa y mantel”, apuestan por locales que invitan a beber vino por copas y degustar raciones de autor o comprar productos ‘gourmet’.Esta suerte de concepto posmoderno de la gastronomía tiene sus ventajas, ya que permite concentrar en un mismo establecimiento, aunque en diferentes espacios, una variedad muy atractiva de experiencias culinarias.

Ejemplo: Bin no. 18 (1800 Biscayne Blvd., Miami), un local elegante, de ambiente acogedor y distendido, con cierto aire retro en la decoración, que pone la nota ‘gourmet’ en esta ciudad donde cuajan las iniciativas del sibaritismo más atrevido.

Local especializado en ensaladas creativas y tablas de raciones sabrosas, Bin no. 18 incorpora sugerentes novedades ligadas a la tradición de la cocina mediterránea.

A su premisa, “desmitificando la experiencia ‘gourmet’, dirigida a los comensales que rehuyen las servidumbres que imponen los restaurantes de alta cocina pero sin renunciar a la cocina de calidad, se suma su excelente carta de vino por copas.

“Nuestro concepto es muy propicio para pedirse una tabla y beber una botella de buen vino en un ambiente súper”, comenta el cocinero Alfredo Patiño, artífice de este proyecto que aúna, según explica, “estupenda música ‘lounge’ y platos de calidad con una atmósfera romántica que no intimida”.

Patiño, chef venezolano que despuntó años atrás en el restaurante Bizcaya Grill del hotel Ritz-Carlton, en Coconut Grove, aplica ahora su ciencia al logro de una serie de propuestas gastronómicas y vínicas concebidas para enfervorizar a los paladares más exigentes.

Su oferta presenta tres tipos de “tablas” —española, francesa e italiana— que son un reclamo irresistible de quesos, patés y embutidos y que demandan la jubilosa compañía de buenos caldos.

De la cuidada selección de la carta de vino por copas, que cuenta con más de treinta referencias, Patiño ofrece además la posibilidad de probar, por 14 dólares, marcas diferentes con que regar los surtidos o tablas.

Así, en el renglón de los tintos, castas como la española tempranillo —Conde Valdemar—, pinot noir —Joseph Drouhin—, o malbec —Elsa Bianchi—, consignan tanto la calidad de los vinos como la moderación de los precios: entre 4 y 8 dólares la copa.

Solazarse con los blancos, aromáticos, secos o de perfume lento salino, como el albariño Condes de Alabarei, es otra buenas opción para quienes prefieren degustar las estupendas ensaladas de la casa.

Como la ensalada Amalfi de atún, hecha a base de atún, tapenade (puré) de aceitunas, boquerones, huevo, judías y hierbas orgánicas. O la suculenta Nuevo Mundo, que combina la pechuga de pavo ahumado con maíz asado, huevo, tocineta, tomate y queso azul, entre otras.

La oferta de los crujientes y variados bocadillos (‘sandwiches’) de pan horneado a diario en el obrador incluye la apetitosa focaccia, a base lechuga arúgula, tomate, ajo y queso parmesano; el Binpressive, con pan de siete granos, aguacate, tocineta, brotes de alfalfa, tomate y queso provolone; o el racial bocadillo español de tomate con jamón serrano, queso manchego y aceite de oliva.

El establecimiento está dividido en dos espacios de ambiente agradable y bien diferenciado: en uno de ellos, la tienda de productos ‘gourmet’, es posible saborear o llevarse a casa más de quince variedades de ensaladas, otros tantos alimentos preparados y cerca de veinte tipos de quesos italianos, franceses y españoles.

La tienda presenta además conservas escogidas por su calidad, una excelente charcutería y un surtido de cervezas para catadores de ‘birra’ ilustrados.

“Durante el día el local es un ‘market’ que ofrece alimentos de alta categoría como el lomo de puerco con pasta de guayaba, chorizo y limón o el pastel de cangrejo”, explica Patiño, quien confiesa que su público lo forman “jóvenes profesionales y una clientela sofisticada que entiende del buen comer”.

via:eldiariony

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